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¿Qué es el síndrome de Doose? 

La epilepsia es  una enfermedad del sistema nervioso, provocada por un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas del cerebro, lo que provoca ataques repentinos caracterizados por convulsiones violentas y pérdida del conocimiento. La actual definición de epilepsia ya no está restringida a la aparición persistente de crisis epilépticas, si no que se presenta como una enfermedad cerebral que implica la existencia de las siguientes condiciones: Al menos dos crisis epilépticas no provocadas que ocurran en un plazo superior a 24h. Una crisis epiléptica no provocada y un riesgo de presentar nuevas crisis, similar al derivado tras tener dos crisis no provocadas. Cuando se diagnostica un síndrome epiléptico. La epilepsia es una patología frecuente en la infancia y es importante establecer el diagnóstico lo más temprano posible, que se traduce en la mayoría de los casos, en un mejor pronóstico. El síndrome de Doose, también conocido como Epilepsia Mioclónica Astática (EMA), es un tipo de epilepsia generalizada idiopática que se inicia en la infancia, aproximadamente entre los 2 y 5 años de edad. Este síndrome es poco frecuente como nos indican los datos epidemiológicos, sólo supone el 1-2% de todas las epilepsias infantiles, con una incidencia del 60-125/100000 y una prevalencia en torno al 5,72/1000. En cuanto al sexo, existe una prevalencia en varones, aproximadamente dos tercios de los pacientes con este tipo de epilepsia son varones. Los síntomas característicos se dividen en: crisis mioclónicas, crisis astáticas (de caída) y convulsiones, siendo habitual la pérdida de tono muscular. El pronóstico es muy variable, el cual dependerá de la gravedad de las crisis y en la medida en que...

La música y sus efectos terapéuticos

¿Quién no se ha puesto alguna vez la música mientras conducía para no quedarse dormido? ¿Quién no se ha intentado aprender algo de memoria entonándolo con una melodía? En los últimos años, las investigaciones acerca de los efectos terapéuticos de la música sobre nuestro cerebro son cada vez más frecuentes. La observación clínica de ciertos beneficios despierta la curiosidad de muchos, que comienzan a investigar acerca de las bases neurológicas que podrían subyacer dichos resultados. Los estudios más sobresalientes son aquellos con pacientes con déficits motores, ya sea por enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, o por ictus. En los primeros, se observa que la música facilita la marcha al generar un ritmo que les sirve de pauta para coordinar los movimientos implicados al caminar. Parece que en el procesamiento del ritmo están implicadas ciertas estructuras como el cerebelo o los ganglios basales, necesarios para la ejecución de movimientos automatizados, además de algunas de las áreas motoras. En pacientes con déficits en sus extremidades superiores, se observa una mejora de la ejecución de movimientos con los brazos cuando se dedican a tocar un determinado instrumento durante un tiempo. Las hipótesis más plausibles apuntan a la importancia del feedback auditivo que genera la actividad, que informa al paciente en todo momento de la calidad del movimiento ejecutado. Además, muchos estudios constatan la facilitación que proporciona la música para la producción del lenguaje. De hecho, muchos pacientes afásicos pierden su capacidad de hablar, pero conservan perfectamente el canto, lo cual indica la existencia de mecanismos diferentes para ambos procesos. Pese a ello, algunos datos sugieren que la pronunciación de palabras mejora en...