Cuidar a cuidadores

Mi trabajo podría definirse de varias maneras pero hay una definición que vivo intensamente y que marca mi actuar día a día en el trato con las personas mayores y su entorno, y es el de cuidar de los cuidadores.

Cada vez que recibo a los mayores en el centro, lo primero que me surge casi como un acto automático es mirar la expresión de sus cuidadores, porque sus rostros son los informantes más fieles de la realidad que acontece a cada mayor.

Son innumerables los relatos de cuidadores que llegan a mi conciencia, algunos agradables, otros menos agradables, dramáticos, sencillos, tristes y otras veces esperanzadores. Todos ellos fueron orientando mi actuar y mi modo de entender a las personas mayores.

No sé en palabras como expresar lo importante que considero dedicar gran parte de mi trabajo en atender al cuidador. Son acciones como escuchar, acompañar, comprender, aliviar… Lo cierto es que mi intervención es poca en relación a la gran labor de cambio que ellos producen en el proceso terapéutico de una persona mayor con problemas de memoria.

Me cuesta afirmar lo siguiente sin una cuota de dolor pero en muchos casos siento que el cuidador, su persona, va ocupando el vacío de identidad que la pérdida de memoria genera en la persona que cuida. Sin duda esto sucede con un coste alto para el cuidador que asume este lugar comprometiéndose a devolver cada vez parte de la identidad que se pierde cada instante. Admiro este compromiso!!

He aprendido a ver a la persona mayor y a su cuidador/a como una pareja indisoluble donde cada uno se entiende teniendo en cuenta al otro, donde los sentimientos expresados se explican por el actuar del otro y el bienestar de uno depende de la actitud del otro.

He aprendido a interpretar las necesidades de los mayores a través de su cuidador. Sería imposible abordar una acción terapéutica efectiva sin incluir a los cuidadores, ellos aseguran que las metas se concreten, que el mayor funcione en las terapias y en su vida en general.

Valoro la función de los cuidadores como una pieza fundamental en este trabajo, es por ello que mi labor incluye el apoyo incondicional hacia ellos.
En todos estos años de experiencia, reconozco la necesidad de escuchar, la necesidad de apoyo y la necesidad de ponerse en el lugar de los cuidadores.

 

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