La música y sus efectos terapéuticos

¿Quién no se ha puesto alguna vez la música mientras conducía para no quedarse dormido? ¿Quién no se ha intentado aprender algo de memoria entonándolo con una melodía? En los últimos años, las investigaciones acerca de los efectos terapéuticos de la música sobre nuestro cerebro son cada vez más frecuentes. La observación clínica de ciertos beneficios despierta la curiosidad de muchos, que comienzan a investigar acerca de las bases neurológicas que podrían subyacer dichos resultados. Los estudios más sobresalientes son aquellos con pacientes con déficits motores, ya sea por enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, o por ictus. En los primeros, se observa que la música facilita la marcha al generar un ritmo que les sirve de pauta para coordinar los movimientos implicados al caminar. Parece que en el procesamiento del ritmo están implicadas ciertas estructuras como el cerebelo o los ganglios basales, necesarios para la ejecución de movimientos automatizados, además de algunas de las áreas motoras. En pacientes con déficits en sus extremidades superiores, se observa una mejora de la ejecución de movimientos con los brazos cuando se dedican a tocar un determinado instrumento durante un tiempo. Las hipótesis más plausibles apuntan a la importancia del feedback auditivo que genera la actividad, que informa al paciente en todo momento de la calidad del movimiento ejecutado. Además, muchos estudios constatan la facilitación que proporciona la música para la producción del lenguaje. De hecho, muchos pacientes afásicos pierden su capacidad de hablar, pero conservan perfectamente el canto, lo cual indica la existencia de mecanismos diferentes para ambos procesos. Pese a ello, algunos datos sugieren que la pronunciación de palabras mejora en...